1. Planificación del proceso de mediación

1.2. 2ª FASE: Presentación

En esta fase, la persona mediadora y las partes implicadas se encontrarán por primera vez. Se comienza con las presentaciones de rigor, proporcionando información sobre  el servicio de mediación y el proceso.

Presentación de la persona mediadora

  • A pesar de que ya se presentó en la fase previa, la persona mediadora recordará la información que se proporcionó en ese momento.
  • La persona mediadora comenzará la primera sesión indicando su nombre, formación y el papel que ejercerá en el proceso.
  • Es fundamental que su rol sea comprendido por las partes: cuáles son sus funciones y cómo intervendrá a lo largo del proceso. dejará claro que su papel no es juzgar, sino facilitar acuerdos para poder alcanzar soluciones a los conflictos existentes.

Presentación de las partes y el conflicto

  • Se presentará a las partes en conflicto, que voluntariamente participan en el proceso
  • Se hará una descripción sintética y objetiva del conflicto y se manifestará la voluntariedad por parte de todas las personas de la resolución del mismo
  • Finalmente se agradecerá la asistencia, la actitud y la buena disposición de las personas asistentes.

Presentación del servicio de mediación

  • La persona mediadora ofrecerá explicaciones sobre cómo se va a desarrollar el proceso de mediación: fases a seguir, exposición de cada una de las partes implicadas, etc.
  • Además, informará de las normas de conducta que deben presidir el diálogo (respetar los turnos de palabra, escuchar sin interrumpir, hablar sin descalificar o faltar al respeto etc. así como de la necesidad de una participación activa
  • Recordará a las personas asistentes la importancia de mantener la confidencialidad acerca de lo que se trata en las sesiones, e informará de los compromisos que se adquieren y la validez de los acuerdos que se consigan alcanzar. Es recomendable recordar que nadie está obligado a llegar a ningún acuerdo.

Estas presentaciones se realizarán de un modo distendido, para facilitar la receptividad de los participantes. finalmente, si no surgen inconvenientes y las partes implicadas están de acuerdo con lo expuesto, se procederá a la aceptación del procedimiento mediante la formalización de un contrato escrito.