1. Planificación del proceso de mediación

1.1. 1ª FASE: Organización (y premediación)

En esta primera fase se planifica la intervención y se preparan los recursos los recursos de los que se dispone, de modo que se pueda iniciar el proceso de mediación. En esta fase se debe determinar si la mediación es necesaria y posible, quién será la persona mediadora, cómo se preparará el proceso de mediación y el contacto previo con las partes implicadas por separado. 

Esta fase tiene lugar antes de que se produzca el encuentro entre las partes implicadas.

Para decidir acerca de la idoneidad de la mediación, es importante recalcar que NO TODOS LOS CONFLICTOS SON SUSCEPTIBLES DE MEDIACIÓN. Y tampoco es la única vía de resolución de un conflicto o la más eficaz siempre. Este análisis se inicia con la petición de una de las partes y si las otras manifiestan la aceptación del proceso, o si ambas partes lo piden de común acuerdo. 

Si se acepta la solicitud, se procederá a la selección de la persona mediadora ( a veces hay comediación, entre dos personas, y en este caso se justifica el por qué).

La mediación puede iniciarse por derivación de servicios externos.

La persona mediadora será designada por el centro de mediación, o propuesta por acuerdo mutuo de las partes implicadas. 

Así pues, en esta fase que llamamos premediación, la persona asignada se encargará de recopilar la documentación del caso y convocar la primera reunión:

Recopilar la información necesaria

  • Revisión de la información existente
  • lectura de documentación
  • origen y causa de la solicitud
  • identificación de las partes.

Planificar la intervención

  • Establecer objetivos de la mediación
  • Determinar el espacio y el lugar
  • Planificar el número de encuentros y el tiempo de cada uno
  • Valorar la intervención de otros profesionales
  • Establecer las fases del proceso y las estrategias e instrumentos que se utilizarán
  • Indicar los criterios de evaluación

Realizar la premediación

  • primera toma de contacto entre la persona mediadora y las partes por separado. Se obtiene información muy cercana acerca de cómo cada persona valora y vive el conflicto
  • Permite valorar las posiciones de cada parte, cuál es su disposición a negociar, qué nivel de enfrentamiento pueden manifestar etc.
  • La persona mediadora puede ayudar a rebajar el nivel de posible sintomatología relacionada con la ansiedad ante el encuentro con la otra parte, anticipar algunos de los puntos a tratar, así como las normas, los principios, la necesidad de compromiso de las personas, etc.

Convocar la primera reunión

  • La persona mediadora pactará con las partes el día, hora y el lugar de la primera reunión. Se les informará sobre el contenido y los aspectos a tratar, las personas que estarán presentes, la duración del encuentro, etc.

NOTA: en esta fase es fundamental mantener el principio de neutralidad, pues el objetivo no es averiguar quién tiene la razón sino conocer el origen del conflicto en profundidad. En esta fase la persona mediadora no debe dar ni quitar la razón, y debe encontrar la forma de encauzar el proceso sin posicionarse o juzgar.