1. Planificación del proceso de mediación

1.3. 3ª FASE: Exposición de las partes

La persona mediadora dejará que cada una de las partes implicadas exponga la versión completa sobre su visión del conflicto existente, lo que implica facilitar la manifestación de los sentimientos y las frustraciones.

En esta fase no se pretende que las partes discutan o polemicen, sino que cada una presente los hechos desde su punto de vista.

Consejo: puede iniciar la exposición aquella persona que ha manifestado la iniciativa y ha solicitado exponer su palabra.

No hay ninguna regla sobre cómo establecer el orden de intervención, será la persona mediadora quien decida. Además de decidir quién hablará primero (exponiendo antecedentes, la evolución del conflicto, los hechos asociados al mismo y la situación actual), se debe restar importancia a la sensación de que las personas que intervienen en último lugar tienen ventaja en la exposición.

Es adecuado que la persona mediadora procure que el tiempo de intervención de cada persona sea equitativo. El control estricto del tiempo no será el objetivo principal, pero sí que las versiones aportadas por cada una de las partes sean completas y bien argumentadas. 

NOTA: Es imprescindible que la persona mediadora muestre empatía, se ponga en el lugar de las partes, respete su opinión y se muestre como EJEMPLO A SEGUIR en cuanto a actitud y comportamiento, tanto en público como en privado. Además deberá facilitar la explicación, sobre todo cuando las personas no se expresan con facilidad. 

  • Mientras una parte expone, la otra debe escuchar, así que las instrucciones sobre LA ESCUCHA ACTIVA (escuchar para entender y no para responder) deben haber sido dadas antes por la persona mediadora.
  • A la vez, la persona mediadora irá tomando notas acerca del proceso: cómo se comportan, cómo reacciona cada parte con lenguaje verbal y corporal a la intervención del otro etc.
  • Por último, y terminadas las intervenciones, la persona mediadora solicitará la aclaración de aspectos confusos o dudas no resuletas, de este modo se asegura que cada una de las partes dispone de una versión CLARA Y COMPLETA del punto de vista del otro.

La persona mediadora acaba esta fase con una visión completa de la percepción del conflicto por ambas partes, detectando los aspectos más valorados por cada una y sintetizando la verdadera esencia del problema. Además, debe valorar la existencia de posibles barreras comunicativas derivadas del enfrentamiento inicial.